MI AUTORRETRATO
Ésta que se describe a continuación es una persona de tez morena,
morena como el azúcar, que compagina con mis femeninas y pequeñas pequitas,
veme aquí, de rostro ovalado, nariz respingada, de tamaño normal, que concuerda
con el delgado de mis labios, labios poco carnosos y asimétricos, que hacen
resaltar mis ojos de color cafés, como café recién colado listo para tomar
oscuro, los cuales proporcionan una cualidad a mi rostro cualidad que forma una
sombra bajo de estos, que contrasta con mi cabello negro, largo,
delicado, brillante y sedoso, que además este armoniza con la talla y
contextura y color de mi cuerpo; un poco más claro que el color de mi rostro,
algo normal.
Mi infancia llena de recuerdos de un patio grande,
de una casa sencilla y humilde, donde florece lo que caracteriza a nuestro país
ante los demás del mundo con su producto su producto estrella, cafetera, de las
muchas que se encuentra en la zona rural, del norte de Nariño más exactamente
en mi Venta Quemada, como se la llamo en un antes y en el después se
convirtió en La Unión Nariño; quien su hijo ilustre don Aurelio Arturo la
describe de la siguiente manera: “donde el verde es de todos los colores”.
Esta consiente de su sencillez, esposa y madre que el trascurrir de la vida me ha enseñado ser, a conocer y amar. Cautiva de la vida lo mejor de esta y trasmite un hálito, de paz y confianza a los demás amable, responsable, serena, callada y quizá, posteriormente se trasmita esto a mi pequeña, pero de gran y hermoso corazón, quien mueve mis días y mis noches para entregar lo mejor de mí, a mis seres amados los dos trozos que consienten y complementan mi mal humorada forma de ser.


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