MI
AUTORRETRATO
PAOLA
ROCIÓ SOLARTE
Físicamente hago una descripción física
poco detallada de lo que soy, comencemos por mis líneas faciales; mi rostro
agradable al sexo opuesto, de ojos pequeños de color negro azabache, de cejas
pobladas, de pómulos que sobresale llenos de color del mismo color, que
armoniza con mis labios pequeños asimétricos y provocativos, nariz fina,
pequeña que concuerdo con la redondez de mi rostro, con un color de piel tenue
como una puesta de sol; mi cuerpo de contextura media dentro de lo normal de
silueta muy femenina y de curvas acentuadas, típicas de la mujer latina.
Mi vida transcurre en un ir y venir diario
de madre y esposa cumpliendo con las responsabilidades diarias que esto con
lleva, responsabilidades que en el fondo se convierten en alegrías y
bendiciones, que en el fondo me gusta resolver con paciencia y amor, dando lo
mejor de mí a estos tres valiosos integrantes que forman mi núcleo y mi polo a
tierra quienes son la clave para realizarme como profesional, la más diminuto
en un sentido lleno de amor, esa pequeña cómplice que es mi hija, al lado de
ella, el pequeño guardián que me atormenta a diario con su amor y compresión,
mi hijo estos guiados por el caballero de armadura dorada que es mi esposo.
Quien describe esto quiere plasmar a su núcleo lo enseñado a lo
largo de su vida, por el núcleo, que la formo, como persona la persona que soy
hoy, este quien me instruyo en los aspectos más significativos de mi vida,
conformado este por mis dos compinches mis hermosas dos hermanas, quien adoro
con todo mi corazón, sin dejar por alto a esa luchadora que deja todo por su
hogar quien posee un corazón igual al que poseo mi madre hermosa y ese
inagotable ser masculino y de rasgos físicos semejantes a los míos que es mi
padre.

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